Hay cosas que nos suceden a diario que nos amargan el día: una llamada inesperada, tener que quedarte a comer en la oficina porque estás hasta arriba de trabajo o que suene el móvil cuando estás durmiendo la siesta. Pero hay otra que a mí personalmente me saca de quicio: recoges la ropa de la secadora y en el momento de plancharla ves esa horrible ¡mancha! Parece de anuncio pero ¿hay alguien a quien no le haya pasado? Por eso aquí os voy a contar algunos truquillos que he ido recopilando para evitar que nos suceda.
- Los cercos de sudor. Falta poco para que termine el verano pero todavía tenemos que sudar la camiseta y eso precisamente es lo que puede llegar a estropearlas. Los cercos de sudor que se generan bajo las axilas son difíciles de eliminar. Y esta es la solución que me llegó de mi suegra (para que luego digan que las suegras y las nueras se llevan mal). Añade a tu jabón habitual polvos de bicarbonato. Lo puedes encontrar en cualquier supermercado, yo compro el de la marca blanca de Mercadota.
- Aceite en tu blusa. Me encantan las ensaladas, pero lo que no me gusta nada es que cuando mezclo los ingredientes el aceite acabe en mi blusa o camisa. ¡Horror! ¿Qué puedo hacer? La solución me llegó de una compañera de trabajo: espolvorea por encima de la mancha polvos de talco. Déjalos secar y después retira con un cepillo.
- Manchas de bolígrafo. Acabo de ver un capítulo de la serie Monk, en el que al protagonista (un fanático de la limpieza) se le rompe el bolígrafo en el bolsillo de la camisa, un drama para él y para todo aquel que le suceda. Si quieres que desaparezca añade leche caliente y deja que la tinta vaya pasando a la leche.
- Chicles pegados. Hace años conocí a una persona que le sacaba el máximo partido posible a un chicle. Le duraba todo el día, cuando se cansaba de él lo dejaba encima de la mesa y después se lo metía de nuevo en la boca. Es una asquerosidad, lo sé, y también un peligro porque el susodicho podía acabar pegado en tus vaqueros. Si estás en casa frota el chicle con cubitos de hielo y retíralo con una espátula. Si quedan restos puedes pasar un algodón empapado en alcohol.
Estos son algunos de mis trucos para acabar con las indeseadas manchas ¿tenéis alguno más? Me encantaría aumentar la lista.


